domingo, 25 de septiembre de 2011

Llegada al mar


Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.



Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
( De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día. )


Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía...


( Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)


Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría...


( Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas. )


Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería...


(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida.)


José Hierro
De "Tierra sin nosotros" 1947

Desde la Catedral

(Adquisición particular)
Octubre

Hay una leve luz caída
entre las hojas de la tarde.
Dame
tu mano y cruza
de puntillas conmigo
para nunca pisarla,
para no arder tan tenue
en sus dormidas brasas
y consumirte lenta
en el perfil del aire

José Ángel Valente
De Fragmentos de un libro futuro

domingo, 28 de agosto de 2011

En el río




[Cae el agua ...]

Cae el agua. Y un tiempo sin contorno,
de insomnes labios traslúcidos de amor,
acaricia la umbría soledad
con sus dedos de sombra
y el corazón vacío,
tembloroso,
con límite en la luz y su fragancia
precipita los sueños
por senderos de sal:
salobre soledad de la memoria,
la eternidad al fin todo lo vence
y canta con el agua
y con el agua muere.


Ramón García Mateos
Rumor de agua redonda
(Antología 1998-2010)

viernes, 5 de agosto de 2011

La soledad es azul

(Adquisición particular)

LA LUZ HERIDA

Vivía en la quietud de los pájaros muertos,
sobre la pesadumbre del ser.
                           Vivía alzada
sobre las olas mansas de este mar sin reflujo,
de este bosque de témpanos donde la luz se irisa.
Hoy que la sangre vuelve a saltos de turbión
y la sombra enconada no planea
con las alas abiertas sobre la luz herida,
doy un paso, un avance,
                             doy el caminar todo.

Doy el tiempo a raudales para volverme tiempo.


Pilar Blanco. La Luz herida, Sevilla, Algaida, 2004.
VII Premio de poesía "Alegría".





Laranueva (Guadalajara)

(Colección privada)

Fragmentos de una historia (II) (un día cualquiera de 1963)

... A veces, la historia nace así. con un recuerdo
que se escapa del agua del olvido
y deshace ataduras e ilumina
desvanes clausurados,
nombres propios que emborronó la muerte,
imprecisos momentos que creímos felices,
planetas muy pequeños que acaso compartimos ...

Manuel Rico

De: La densidad de los espejos
Premio Juan Ramón Jiménez 1997





El Paseo


‎... Bajo las cumbres de la tarde
bajo esa luz que, por un momento, da color de azafrán
a la senda y al monte, la libertad nos mira
con sus ojos vacíos. Parece que no fuera
a cerrarlos jamás ... Diego Jesús Jiménez


    "El paseo"
(Colección privada)

Luz de atardecer






Un ángel gótico

Inmóvil, claramente
inhumano en la
pura catedral
vive un ángel.
Un ángel no tiene ojos.
Un ángel no tiene sangre.
Él no vive en la vida, él no vive
en la muerte, él está
vivo en la belleza.

Antonio Gamoneda