jueves, 9 de febrero de 2012

Un año más, un año menos


Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
... cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.

... ¡Mover el corazón todos los días

casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Ángel González


El viento ...


(Adquisición particular)

"... El viento trae las nieblas, se las lleva,
difunde luz mientras propaga sombras,
y una mirada transparente como
las aguas de una cala donde nunca
se percibe oleaje, nos incita
... a naufragar por siempre, a ser más agua
entre las aguas y soñar la vida
que es velo al viento y llaga al suspiro"

Antonio Carvajal

miércoles, 4 de enero de 2012

Paisaje de invierno




Invierno

Precisa cual la escarcha, noche estricta,
Árboles: alegorías del camino.
La luz, cuajada, este silencio dicta.
Mi ser todo renuncia a su destino.


 Pere Gimferrer

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Color solo


(Adquisición particular)


Color solo

¿Cómo, entonces,
salir de aquí, intentar la aventura
de salir de este tiempo
de desolación?
                      El verde claro
que nos trae la alegría y la esperanza, no como el del musgo o el de las botellas,
llenos de incertidumbre y de sollozos, o el verde ya oxidado
del tiempo; ni tan siquiera el de la manzana o el del oleaje
porque no tienen ojos ni cintura. Ni los verdes del puerto, porque están en silencio; ni
                                                   [aquellos
que nos dicen adiós desde las estaciones o desde la ventana.
Ni el de los cuarteles o el de las casullas
porque jamás dan flor. Yo digo el verde de la infancia
que no nos deja solos nunca, y vive y sueña
y morirá con nosotros; o el de ese vestido
que lo levanta el aire a nuestro paso, y nos mira y acepta desde
su inocencia infantil; no el de ese otro
que anda desde la amanecida en bata
y nos ve con recelo; ni ese que está siempre
con los ojos en blanco; ni el que se santigua
porque no tiene fe.
                             Yo hablo del verde que está solo
y que es aventura, del verde de los mares
porque no tiene rumbo, del que nace en los sueños
porque no nos olvida.
                                 Hablo del verde
que nos mira a los ojos
y jamás siente miedo.
                                Zurbarán lo pintaba
con racimos de uvas y en mesas florecientes. Yo lo recojo ahora
del juego de esos niños que están ahí, en las sombras,
                                                          [cerca de casa.
              Toco ese verde
que se encoge de hombros
porque es inocente, y sus pechos me miran
ligeros como gestos, tiemblan
de amor
             bajo las estrellas.

Diego Jesús Jiménez

De Bajorrelieve

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El sueño avanza


"Almendros"
(Adquisición particular)


EL SUEÑO


Por una espesa y honda 
avenida de árboles que unen 
en lo alto su copa y pesadumbre 
el sueño avanza. 

Abre sus grandes alas, 
sus poderosos brazos 
de lenta sombra y noche grande: cierra 
contra todo horizonte. 

En el centro del aire 
cabecea un navío, 
rodeado de enormes 
territorios de sueño. 

El sueño avanza: pone 
su silenciosa planta 
en el umbral de nuestra 
transitoria vigilia. 

Acaricia y golpea, 
llama con voz suave 
y entra como un río 
de seguro poder. 

El sueño halaga, 
porfía y nos rodea, 
hasta que al fin caemos 
en su seno girando 
como plumas, girando 
interminablemente.



Ésta es la inerme paz, la sosegada 
mentira de la sombra. 
El sueño multiplica 
su rostro en un espejo 
sin fin: vértigo quieto, inmóvil 
torbellino. 

¡Gritad! Pero no; el grito 
es también sueño. Ahora su dominio. 
Potestad de la noche. 

José Ángel Valente




martes, 8 de noviembre de 2011

Silencio de bosque


EL OTOÑO SE ACERCA

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
... de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Ángel González

 Otoños y otras luces. Barcelona, Tusquets, 2001