domingo, 9 de diciembre de 2012

Mañana invernal en Madrid


"Calle Alcalá de Madrid"
(Adquisición particular)


PLAZA DE ESPAÑA. MADRID

Soy de la plaza de España
y de la vuelta del aire y de las gabardinas
heridas por la noche de los días de cine y de milagros
-en el Azul pasaban una historia de Bergman
...


de perennes secretos y grietas sin sutura-.

Soy
de una plaza cualquiera de una ciudad sin nombre
donde a veces se odia tanto como se ama. Soy
prefabricado en piel oscura por manos coloniales,
soy
vasallo triste junto a hogueras frías,
soy huérfano de este siglo, abrigo abandonado.

Soy de la plaza
de España y del andén vacío y de las escaleras.
De las noches más solas, salida a Noviciado.
Soy del cartón y de los soportales
que la noche desova como un reptil de caucho
en las horas más frías,
en las más turbias lunas.
(De "Fugitiva ciudad". Hiperion, 2012) (Premio de poesía Miguel Hernández 2012)
Manuel Rico


                              http://salajamete.blogspot.com.es/2012/12/exposicion-colectiva.html

jueves, 15 de noviembre de 2012

Soñando paisajes

        (Adquisición particular)

Acuarela donada para subasta de Cáritas en el Casino de Ferrol (La Coruña) 5 de dic. 2012 


Otoño inglés

No para ver la luz que baja de los cielos,
incierta en estos campos,
sino por ver la luz que, del oscuro centro de la tierra,
a las hojas asciende y las abrasa.
Yo no he salido a ver la luz del cielo
sino la luz que nace de los árboles.
Hoy lo que ven mis ojos
no es un color que a cada instante muda su belleza,
y ahora es antorcha de oro,
voraz incendio, humareda de cobre,
ola apacible de ceniza.
Hoy lo que ven mis ojos
es el profundo cambio de la vida en la muerte.

Este esplendor tranquilo
es el acabamiento digno de una perfecta creación
más si se advierte,
la consunción penosa de los hombres
tan sólo semejantes en su honda soledad,
mas con dolor y sin belleza.

El hombre bien quisiera que su muerte
no careciese de alguna certidumbre,
y así reflejaría en su sonrisa,
como esta tarde el campo,
una tranquila espera.

(Belleza del durmiente
que agita imperceptible el mudo pecho
para alzarse después con mayor vida;
como en la primavera los árboles del campo.)
¿Cómo en la primavera...?
No es lo que veo, entonces, trastorno de la muerte
sino el soñar del árbol, que desnuda,
su frente de hojarasca,
y entra así cristalino en la honda noche
que ha de darle más vida.

Es ley fatal del mundo
que toda vida acabe en podredumbre,
y el árbol morirá, sin ningún esplendor,
ya el rayo, el hacha o la vejez
lo abatan para siempre.
En la fingida muerte que contemplo
todo es belleza:
el estertor cansado de las aves,
la algarabía de unos perros viejos, el agua
de este río que no corre,
mi corazón, más pobre ahora que nunca
pues más ama la vida.

Las rotas alas de la noche caen
sobre este vasto campo de ceniza:
huele a carroña humana.
La luz se ha vuelto negra, la tierra
sólo es polvo, llega un viento
muy frío.
Si fuese muerte verdadera la de este bosque de oro
sólo habría dolor
si un hombre contemplara la caída.
Y he llorado la pérdida del mundo
al sentir en mis hombros, y en las ramas
del bosque duradero,
el peso de una sola oscuridad.

Francisco Brines



martes, 30 de octubre de 2012

HOMO ARTIS EN MADRID. 30-10-2012

Inauguaración Exposición "HOMO ARTIS" de Colmenar Viejo a la Puerta de Álcala. Sala de la Comunidad de Madrid. Plaza de la Independencia, 6

 http://www.madrid.org/cs/Satellitec=CM_Actualidad_FA&cid=1142702739911&language=es&pagename=ComunidadMadrid/Estructura

http://www.europapress.es/cultura/noticia-oficina-turismo-plaza-independencia-madrid-expone-homo-artis-20121031164410

 http://lookandfashion.hola.com/hormasjumble/20121022/homo-artis-invade-el-centro-de-madrid/

En la plaza

"Plaza de los Condes de Priego"
(Adquisición particular)



EN PRIEGO
              
                A Eladio Cabañero

Tras estas eras, tras estos pastos
vengo.
          Hace
mil años que os conozco.
Siempre os he visto así: en vuestra puerta. Nada
del olivar, de bajar al molino, ir hacia el río
con la ropa.
                  Ronda mi corazón
en esta plaza, ante estas puertas
de la vejez. Pero,
¿de qué estabais hablando?
                                         Ronda mi corazón.
Muy buena vida nos alcanza. Cosed, cosed,
viejas hermanas
de mi dolor, zurcid a tiempo
este retraso, dadme la boca, el ungüento
del bien, vuestra sabiduría
misteriosa, dadme
todo el curanderismo: agua de malvas,
cataplasmas, barnices
callejeros, hierbas
benditas.

             ¡Por qué hablar ya
del tiempo!

Hermanas, viejas de este lugar,
tras estas eras, tras estos pastos ando
como loco.
                  Ronda mi corazón, pide cobijo
bajo vuestro sayal, escondite y mortaja.
Aquí vendré a morir;
bajo estas piernas, entre los muslos de la vejez, pellejos
en su punto, arrabales
y tocas, fiesta y carcoma.
                                  
                                       ¡Echadme ya a volar,
prestadme el vuelo
o el corral donde amabais!
                                          Hoy he venido
tras estos pastos, tras estas eras
del buen pan
                    y el luminoso trigo.

Diego Jesús Jiménez: Coro de ánimas

lunes, 29 de octubre de 2012

Octubre en Colmenar Viejo

"Octubre"
(Adquisición particular)

Sólo tu amor y el agua...


Sólo tu amor y el agua... Octubre junto al río
bañaba los racimos dorados de la tarde,
y aquella luna odiosa iba subiendo, clara,
ahuyentando las negras violetas de la sombra.
Yo iba perdido, náufrago por mares de deseo,
cegado por la bruma suave de tu pelo.
De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta
cuando perdía mi boca en sus horas de niebla.
Sólo tu amor y el agua... El río, dulcemente,
callaba sus rumores al pasar por nosotros,
y el aire estremecido apenas se atrevía
a mover en la orilla las hojas de los álamos.
Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel
al rozar con sus alas una estrella dormida,
el choque fugitivo que quiere hacerse eterno,
de mis labios bebiendo en los tuyos la vida.
Lo puro de tus senos me mordía en el pecho
con la fragancia tímida de dos lirios silvestres,
de dos lirios mecidos por la inocente brisa
cuando el verano extiende su ardor por las colinas.
La noche se llenaba de olores de membrillo,
y mientras en mis manos tu corazón dormía,
perdido, acariciante, como un beso lejano,
el río suspiraba...
Sólo tu amor y el agua...



Pablo García Baena